469. El arte de dejar ir.
Narra Jean-Pierre.
La lluvia golpea los ventanales con un ímpetu casi humano, como si intentara colarse a través del cristal para suplicarme algo que nunca voy a conceder; el sonido es persistente, constante, una letanía líquida que envuelve la casa entera, y pienso que hasta el cielo hoy se ha permitido el lujo de llorar, pero yo… yo elegí no hacerlo.
Camino hasta el salón con dos copas de vino, y el peso frágil del cristal, tallado en una espiral que recuerda a la piel de una serpiente enrosc