401. Con el cuchillo entre los dientes.
Me criaron entre gritos. Me alimentaron con odio. Nadie me enseñó a contar hasta diez antes de romperle la cara a alguien.
Todo pasa tan rápido que ni sé si respiro.
La música sigue sonando como si nada. Como si el tipo no estuviera en el piso, escupiendo sangre y dientes. Como si yo no estuviera parada encima de él, con una botella rota en la mano derecha y el corazón latiéndome en la garganta como si quisiera escaparse de mí.
No lo miro.
No hace falta.
Ya sé que no se va a levantar.
Sami me a