38. Olor a traición.
Narra Ruiz.
El cigarro me sabe a tierra húmeda. A cementerio recién abierto. A pasado podrido.
Estoy en la terraza del cabaret, con la camisa abierta y la pistola sobre la mesa.
El amanecer pinta la ciudad con esa luz sucia que tienen los lugares que nunca duermen.
Lorena duerme adentro, como si no tuviera secretos en la sangre.
Como si sus labios no hubieran temblado más de lo normal anoche.
Como si su cuerpo no se hubiera aferrado al mío con una mezcla extraña de deseo y miedo.
Algo no está b