36. La serpiente y el espejo.
Narra Ruiz.
La lealtad es una ilusión cara.
Y yo la pago todos los días con sangre.
Esta mañana encontré otra nota anónima en la bandeja de plata donde me sirven el desayuno.
No es raro. Lo que es raro… es el nombre que aparece escrito en tinta negra, subrayado con saña:
Ismael D’Amico.
Ese hijo de puta está vivo. Y cerca.
La última vez que oí ese nombre fue hace años, cuando Carlo juró que lo había hecho desaparecer por vender información al mejor postor. Un fantasma que se esfumó en medio del