357. La marca del eco.
Narra Ruiz
No sé si es el aire o la historia lo que huele a cerrado, pero apenas cruzo el umbral del escenario, hay algo en la oscuridad que me golpea primero en el estómago y después en la espalda, como si la noche misma me echara una mirada de esas que no se olvidan, como si el pasado me reconociera por el perfume, por la forma de caminar, por el peso del alma que llevo encima.
Estoy solo.
O por lo menos eso me hace creer la puesta en escena.
El teatro es un cadáver bellísimo: cortinas bordó,