235. Esta noche, tengo cita con el objetivo.
Narra Brisa.
Viajar a Dubái en un jet privado no es como me lo imaginaba cuando era chica y dormía en colchones orinados escuchando a mi vieja gimiendo al otro lado de una sábana colgada. No hay ruido, ni olor a grasa rancia, ni gente comiendo fideos con la mano. Acá, las copas de champán no se derraman, la azafata parece una muñeca inflable que sonríe todo el tiempo sin motivo, y la voz de Ruiz, justo antes de despegar, fue lo último que necesitaba para entender que esto no era un viaje cualqu