192. Una familia, una jaula, un imperio.
Narra Ruiz.
No hay prisión más hermosa que esa que uno mismo diseña para guardar lo que más teme perder. No tiene barrotes ni candados, pero está hecha de culpas, de silencios, de miradas que no se animan a ser caricias. Y ahí está ella. Lorena. Dando vueltas en esa habitación con las paredes blancas que mandé pintar para que pareciera un refugio, cuando en el fondo no es más que una jaula con olor a perfume caro y recuerdos rotos.
Los días pasan, uno tras otro, y aunque no lo diga, aunque no g