175. Un día que no se olvida.
Narra Lorena.
Parir es como romperse por dentro para que algo nuevo florezca. Así me sentí cuando la escuché llorar por primera vez. Fuerte. Valiente. Como si en ese llanto se escondiera toda la furia y toda la esperanza del mundo. Mi hija. Mi pequeña.
Lloro. Lloro sin miedo ni pudor. Porque ese cuerpito chiquito, tembloroso y tibio, que ahora me apoyan en el pecho, es lo más puro que me pasó en años. La miro. Me mira. O algo así. Yo quiero creer que me mira, aunque sus ojitos apenas se abren.