137. La estocada en la cama.
Narra Ruiz.
Me despierta el zumbido del celular que no quiero oír, uno de los otros, claro, porque el importante —el que guarda los nombres, las cuentas, los secretos— está maldito y perdido, o eso creía, hasta ahora. La voz del otro lado es la de Camilo, suena nervioso, más de lo normal, y no es porque me tema —ya está acostumbrado a mis gritos, a mis arranques, a mis golpes si la cagada es monumental— sino porque sabe que lo que va a decirme no tiene cómo decirse sin que algo explote.
“Hubo s