Capítulo 91. Campo de caza.
Los gritos se sobrepusieron a las risas. Las sillas se arrastraron, las armas se levantaron. Hombres armados corrieron hacia la entrada más cercana, apuntando hacia la humareda que todavía salía de la puerta hecha añicos.
Salomé, bajo la mesa, con la boca sangrante y el vestido roto, sintió el silencio en su interior: el instante en que comprendió que su desgracia, tal vez, estaba a punto de volverse peor.
Los Korvax fueron los primeros en reaccionar. El rugido de sus armas resonó en la sala c