Capítulo 65. Defecto cardíaco.
—No tardaré más de dos horas —Johan miró su reloj, soltando el aire por la boca. El vapor blanco se alzó frente a su rostro antes de desvanecerse en el viento cortante, mientras salía primero.
Se ajustó los guantes de piel, para dejar que la mujer envuelta en un abrigo de lana beige y bufanda color marfil pusiera los pies fuera de la camioneta blanca que los llevó hasta el sitio donde se hospedarían.
—¿Y qué se supone que haré yo en esas dos horas? —preguntó Salomé, mientras metía las manos en