Capítulo 64. Contacto prohibido.
En cuanto llegó la mañana, Johan despertó y envió su maleta al vehículo, mientras se dijo que podía desayunar con todos antes de marcharse.
—¿Irás a la compañía así... de verdad?— Avery no podía disimular su dolor de cabeza, pero le causó diversión ver a su mellizo con camisa oscura, saco y los guantes que recibió, mientras sostenía el casco en una mano.
—¿Qué? Mal no me veo, de visitante no voy y lo que necesito lo tengo aquí— se apuntó la cabeza. —Por eso la protejo tanto.
—Cretino— murmuró