Capítulo 58. Secretos financieros.
—No quiero escuchar ninguna explicación, Salomé —Théa estaba aturdida, apenas podía ordenar sus pensamientos tras lo que había presenciado—. No me digas nada por ahora. Esto es demasiado.
—No voy a justificarme —la sostuvo del brazo cuando llegaron a las escaleras—. Sé que metí la pata, lo sé mejor que nadie.
—¡Sería el colmo que no lo reconocieras! —se soltó con brusquedad, dándose la vuelta para alejarse, aunque la rabia la hizo regresar de inmediato—. ¿Dónde tenías la cabeza para fijarte en