Capítulo 47. Pensamientos envenenados.
—¿Acaso se te olvidó que me dejaste tres carpetas así de altas —colocó ambas manos para mostrar el tamaño— para, según tú, que coordinara todo lo de Texas personalmente?
—No salgas con que te quedaste a dormir en el salón de eventos del hotel— Julian pareció incrédulo ante su excusa del último lugar donde estuvieron reunidos la noche anterior.
—¿Le llamas dormir? yo le llamo sobreexplotación laboral— se quitó los zapatos, se soltó el cabello y dejó su abrigo sobre la cama. —El maldit0 trato nun