Capítulo 48. Delirio.
—No quiero sonar como alguien que da pie a la cizaña, señor —mencionó Isla recogiendo sus cosas— pero Zadye es muy curiosa y ha estado indagando sobre sus salidas.
—Me di cuenta— Johan se ajustó las solapas de su saco. —Me ha seguido.
—¿Lo ha...?
—Demuestra que puedo confiar en tí y no le quites los ojos de encima— demandó hacia su asistente. —No la puedo despedir y no me puedo dar el lujo de exigirle que se marche, sin generar habladurías que me afecten ante los medios. Su padre es socio y