Capítulo 46. Vértigo.
La frustración hizo que Zadye lanzara su abrigo contra la silla.
Paseó la vista de un lado a otro con la uña prensada entre sus dientes, pero su búsqueda no dio resultado, porque el candidato no había llegado. Ya lo sabía, porque su auto jamás salió de aquel hotel, pero había considerado que tal vez lo perdió de vista.
—¿Qué la tiene tan inquieta, señorita Fierro?— Isla dejó de comer para preguntar.
—¿Sabes algo del candidato?— sonrió para que no sonara tan mal el tono empleado. —Quería habl