Capítulo 236. Comienzo a sus pesares.
—¿Y como sabemos que sí se trata de un hijo del Korol?
Báltico aún no había visto la fotografía que llevó a su jefe a ese lugar. En cuanto terminó de hablar, Elías dejó el cold brew, con absoluta calma y extrajo la imagen que deslizó boca abajo, mientras el pelinegro se enderazaba en su silla para alcanzarla.
—Vaya —el asesor observó al hombre joven, de apariencia cuidada. La camisa blanca del uniforme de chef se ajustaba a su cuerpo con una precisión casi obscena. No del tipo que marcaba exce