Capítulo 237. Espasmos violentos.
El teatro quedaba a un par de calles, por lo que no tuvo que tomar el vehículo. O mas bien, no quiso. Corrió como nunca lo hizo. Su cuerpo exigía un alto, pero él no se detuvo en ningún momento. Seguido por sus hombres llegó al monumental edificio, en donde ingresó apartando al guardia, quien fue amenazado junto a sus compañeros para no interferir, mientras Elías avanzaba por el vestíbulo como si el aire también fuese un obstáculo que quisiera destruir.
El teatro estaba vacío esa noche. No ha