Capítulo 235. Gesto sin retorno.
Con el pensamiento centrados en sus objetivos, Elías se giró cuando escuchó pasos. Primero el torso, luego sus pies, como solía hacerlo siempre.
—Es momento de que te vayas— dispuso hacia su hijo cuando vio al canciller estadounidense presentarse en su casa. Al estar vendado por los ojos, tenían que dirigirlo y mientras este no dio la orden, la tela oscura permaneció cubriendo la vista del recién llegado.
Indicó a sus hombres que acompañaran a Zafir a su habitación, mientras él señaló el divá