Capítulo 232. Fiesta y engaño.
El ruido creaba ese bosque de sombras en las que la novia disfrutaba estar. Ese ruido sí era agradable y no tan importante por razones equivocadas.
Bailar, caminar hacia la mesa a hidratarse o volver al resto de invitados para integrarse a ellos en ocasiones se había convertido en el recorrido de Salomé después de visitas que pretendían arruinar un momento tan importante como su boda. Julián podía joderse. Hacía mucho dejó de ser parte relevante de ella. Y tampoco le interesaba darle uno más d