Capítulo 207. Jugada maestra.
La vida de Gillia había terminado. Pero el dolor de sus padres… apenas empezaba. Esa era la cruel y única verdad.
Todos en el hospital lo supieron y llegó a oídos de quien llegó con un oso de peluche y unas rosas, como un visitante común, pero encomendado a acabar con el trabajo.
La policía fue contactada como protocolo minutos antes, habían localizado a Gillia en ese hospital. Y también se decidió que no debía continuar con vida. Algo que ya no era un problema para quien recibió el mensaje