Capítulo 206. Peleando contra lo inevitable.
Al llegar a la puerta, la enfermera la abrió con cuidado, como si incluso el ruido de la bisagra pudiera quebrar algo más en ella. Aunque era mentira. Lo que podían romper de su cuerpo o espíritu ya contaba con las fisuras suficientes para no tener reparo alguno. La habitación estaba en penumbra, solo iluminada por monitores. Y ahí, en la camilla central, estaba Gillia. Giulietta se quedó petrificada al ver el estado de su pequeña. Demasiado pequeña para esa cama. Demasiado delgada para ser la