Capítulo 184. Estallido perfecto.
Vito se levantó con una mano, vio a Catrina apretar los ojos, quejarse y levantarse con dificultad.
—¡Corre!— le pidió. Pero él no pudo. La tomó del hombro para ver la sangre emanar de su costado, en donde crecía rápidamente una marca húmeda que al palparla, dejó sus dedos pintados de rojo. —Vete. No puedes seguir aquí.
—Ahora si te creo— dijo sin aire. Le hizo ponerse de rodillas para luego ayudarla a incorporarse. —Ahora lo hago, Silvana.
—Hubiese dado todo porque esas palabras fueran otra