Capítulo 269. El desliz de la muerte.
Elías avanzó a paso veloz, en tanto alrededor de Joseph todas las puertas se comenzaron a sellar. Unas tras otras. Con golpes que no dejaron nada a la imaginación porque era clara la finalidad de aquella maniobra.
Ese sitio era una fortaleza, pero también una tumba de la que nadie podía salir sin la autorización de quien pagó para crearla. Y ese sujeto se había encargado de dejarlos ahí.
—No se detengan por mí— dijo Joseph hacia Leonardo, el cual dispuesto a volver se detuvo luego de escuchar