Capítulo 272. Invitación mortal.
—¡Contacto!— alguien gritó horrorizado al ver balas en lugar de rostros.
Aunque el más activo en el ataque letal era Leonardo, Marcelo no falló un tiro y Adrián supo cuál era la dirección que debía tomar, y a quienes derribar.
Las armas comenzaron a escupir fuego en ambas direcciones con destellos que cortaban el humo en ráfagas intermitentes, iluminando siluetas que aparecían y desaparecían en fracciones de segundo. El sonido se volvió una masa continua de impactos, rebotes y detonaciones viol