Capítulo 183. Perdón sin palabras.
Vito tomó el candelero solitario y lo estampó contra la sien de la mujer que irrumpió en la habitación. El golpe apenas le dio ventaja contra la mujer que retrocedió, cayendo sobre la esquina de la cama, debido al aturdimiento, ladeó la cabeza, tocó la línea de sangre que le bajaba por la frente al caer al suelo.
—Sé cómo se ve —dijo ella omitiendo el incesante dolor, enderezándose mientras apretaba los ojos—. Pero no es lo que crees.
—¡Están asesinando a todos! —le escupió él, retrocediendo h