Capítulo 163. Cena espléndida.
Salomé llegó a casa de Robinsón para ver a Théa discutiendo con el hombre que no dejaba pasar de la plazoleta, el mismo que se veía a punto de perder los estribos. Al acercarse solo entendió que ambos no habían perdido su desagrado por el otro.
—No te preocupes por tenerme aquí, porque el único motivo que me trae a este lugar es tu hermana— Salomé sintió que estaba de más allí, porque Eleazar y Théa echaban chispas. —No creo que exista alguien que quiera entrar a tu guarida.
—Existen, y para mi