Capítulo 162. Cabeza hueca.
—Tú— exclamó Zadye con visible alteración. —¿Qué haces aquí?— la voz se le quebró apenas vio la figura de su prima en el umbral. Se arrastró hacia atrás de un solo impulso.
—¿Tú qué crees?— respondió Salomé, dejando el bolso sobre la silla con lentitud. —Supe lo mal que estabas y vine a ver si seguías respirando.
—No finjas preocupación— replicó Zadye, estirando la mano hacia el botón de emergencia.
Salomé se lo arrebató antes de que alcanzara a tocarlo. Intentó gritar, pero una mano se plantó