Capítulo 164. Calma paralizante.
Los nervios en Salomé fueron desapareciendo poco a poco. No la estaban tratando como alguien que se debía integrar, sino como una persona que ya pertenecía a esa mesa.
Le agradó ver que cada silla comenzó a llenarse, porque un par de minutos después apareció Avery con algunas carpetas que entregó a una de las muchachas de servicio para unirse a ellos. Ver a Salomé ahí le sacó una sonrisa, yendo a saludar.
El tema de la boda fue el primero en saltar, y Salomé lo agradeció, porque no quería