Capítulo 120. Prisa.
Zadye sabía que debía salir de la ciudad tan pronto como fuera posible. No había tiempo para pensar, ni siquiera para lamentarse. Solo correr.
El sonido de las ruedas de su maleta golpeando el suelo del aeropuerto se mezclaba con el murmullo de cientos de voces, con los altavoces voceando destinos y con las risas ajenas que parecían una burla directa a su miedo. Cada paso que daba sentía el peso invisible de una mirada que no estaba ahí, pero sentía siguiéndola.
Hablaban de tipos que decían que