Capítulo 101. Declive.
—¡Quiero verla! ¡Exijo verla! ¡Soy su prometido y no van a mantenerme alejado! —bramó Julián con la vena de su cuello a punto de estallar.
Los guardias, acostumbrados a lidiar con furias más peligrosas que la suya, formaron un cerco impenetrable. Si los escoltas evitaban que lo sacaran, ellos tampoco lo dejarían pasar más allá.
—Señor Sullivan, le pedimos que baje la voz —uno de ellos intentó calmarlo, aunque fue inútil. Julián estaba fuera de sí.
—¡No me callarán! ¡Ustedes no entienden! Esa