Leandro
No puedo creer que esté casado con Liah Messer, mi rosa, mi rara, la niña que me hizo odiar y creer en el amor. ¡No lo puedo creer!
Es tan exquisita, deliciosa, tierna y satisfactoria. Parece mentira estas últimas horas; lo que me hace recordar que debo mandar a recoger la alfombra de rosas que tengo en el departamento, hablar con los nuevos integrantes de trabajo y hacerle un rico desayuno a mi dama. Empezaré por lo último aprovechando que está dormida.
Buen susto me dio cuando me des