Leandro
La comida estuvo exquisita, fue mi favorita; el postre fue de chocolate, aunque a mí solo me importa una clase de postre. El discurso de mi abuelo, mi suegro, fue muy inesperado y vergonzoso, quien me adoptó como su hijo mayor.
Seguimos cenando hasta que mi amada se desapareció, dejándome una nota con sol.
“¿Quieres tu verdadero regalo? Ven a buscar a la rosa más hermosa del jardín junto al columpio”
Tu rosa.
En el jardín, ¿qué hace allá a esta hora y sola?
—¿Por qué le gusta exponerse