Kira
Ha pasado casi una semana desde que llegamos a la ciudad, y es un alivio para mí. Aquí tengo amistades, distracción y, además del insoportable, patán y amargado de mi esposo que le molesta hasta que respire, no tengo a nadie que me juzgue.
Lo único malo ha sido Leandro, que me ha ignorado, al igual que a mis mensajes, mis insinuaciones e incluso las pocas veces que hemos cenado juntos los cuatro o con mis tíos. La pesada de Liah solo me restriega su felicidad que no me creo.
Sé que está en