Leandro
Increíble, la capacidad que tiene esta mujer para desaparecer y dejarme con ganas de darle unas nalgadas y no en el buen sentido de la palabra, pero cuando aparezca, conocerá mi ira.
Inconsciente, mira la hora y ni señales de vida da, como si no supiera cómo están las cosas con mafiosos furiosos por su culpa. ¡Paciencia!
De pronto, escucho mi teléfono, al ver la pantalla —“Mi Rosa”,—es ella. No voy a negar que me entra el alma al cuerpo.
—¡Dios, mujer! ¿Se puede saber dónde estás? Mira