Luciano estaba sentado tras su escritorio de madera oscura, rodeado de papeles y balances financieros de Grupo Delcourt que parecían multiplicarse sin sentido, como si el caos de su vida se reflejara en esas cifras que ya no lograba controlar.
Su chaqueta reposaba descuidadamente en el respaldo de la silla, la corbata floja dejaba ver la tensión marcada en su cuello y un leve brillo de sudor en su piel.
Sus dedos tamborileaban con nerviosismo sobre la superficie, marcando un ritmo frenético que