Nos veremos en el tribunal.
Catalina despertó con la esperanza frágil y casi irreal de aferrarse al recuerdo del día cuando había sentido por primera vez en semanas que sus hijos la reconocían, aunque fuera solo por instantes.
Recordó con nitidez cómo Elian había apoyado su cabeza en su regazo, buscando consuelo en un gesto que derritió su corazón, y cómo Lana, después de tanto miedo y desconfianza, la había dejado trenzar su cabello mientras cantaba una canción antigua que solía arrullarlos en noches más felices.
Ese rec