Búsquenlo debajo de las piedras.
Al ver el nombre de Bastien en la pantalla de su teléfono, Julián contestó la llamada desde su despacho en Grupo Delcourt, dejando a un lado la pluma con la que había estado firmando documentos.
Sabía que si Bastien lo llamaba, era porque tenía información.
Tenía las mangas de la camisa arremangadas y el rostro marcado por la concentración, esa mezcla de agotamiento y alerta que solo se adquiere cuando se ha peleado por recuperar lo que te arrebataron, no solo con papeles, s