Cap 7: Mentiras.
Julian se sentó. El teléfono estaba frío en su bolsillo, pero la información ardía en su mente. Todas las cuentas de Abietti, a nombre de Agustina. No era un error. Era un robo perfectamente ejecutado, meses antes de la muerte de su padre. La mujer sentada frente a él no era lo que él pensó quién era; era una ladrona. La de parte de su herencia.
Agustina lo miraba con esa calma perturbadora.
—¿Todo bien, Julian? —preguntó, y él notó un ligero brillo en sus ojos. Ella sabía que él sabía.
Julian