Marco
El odio y el deseo son emociones tan intensas que suelen ser traicioneras…
¡Jamás!
A mis malditos treinta años me había sentido tan decepcionado y a la vez… obsesionado con una mujer. Es que esa manera que tiene de desafiarme excita cada uno de mis sentidos y gracias a que por lo menos no me nubla todo el entendimiento que me queda, he podido adivinar sus intenciones. Pero el maldito vestido se le ve tan sexy que necesito aire para poder pensar.
Llegamos al club y el chofer abre la puerta