Adoratta
La primera impresión es la que queda, siempre…
Marco empuja con suavidad mi espalda para que siga caminando hacia la terraza de la mansión que tenemos enfrente. La fachada casi asusta de lo hermosa y lujosa que se ve, no imagino de ninguna manera lo que me espera dentro de ella.
—Si fueras tan amable de no empujarme, yo no me giraría y conectaría mi puno en tu puta nariz —el hombre se detiene y me mira de pies a cabeza con una intensidad que, un temblor me atraviesa.
Se que no es miedo