Adoratta
Escuché decir que en el fondo todos los hombres fueron cortados por la misma tijera. En este momento lo estoy corroborando…
—¿Eso quiere decir que si me perdonas? —pongo los ojos en blanco. Me aprieta un poco más casi adhiriéndome a su piel —. Esa grosería te va a costar unas nalgadas, señorita —trato de fingir que sus palabras no me afectan.
Cuando en realidad, las únicas que lo hacen son las de él. Que horror, parezco quinceañera enamorada.
—Eso quiere decir que no te golpearé —alza