Marco
A veces la realidad se nos confunde…
Cierro la puerta con la llave. Recuesto la frente en la madera. Nunca había sentido un dolor en el pecho como el de hace un momento, ni siquiera la bala dolió tanto. Ella lo ama a él de eso estoy completamente seguro, ella lo niega, pero sus gritos y esas lagrimas me dolieron en la maldita alma que ni siquiera sabía que tenía.
Necesito un trago.
Me voy al salón donde se que hay licor y lo primero que consigo es a Giovanni. Me mira extrañado.
—Supongo q