Adoratta
Dije que trabajariamos en equipo y yo ni siquiera se hacer eso...
Marco camina de un lado a otro del vestidor buscando un pantalón negro y un chaleco que no le lastime la costura de la herida. Está refunfuñando entre dientes, diciendo maldiciones en italiano que ya me sé de memoria. Cree que porque le di un beso rápido en la mejilla y le alcancé el cinturón táctico ya acepté su idea de esperarlo sentadita como un adorno. Qué tonto es.
Aprovecho que se mete a la ducha pequeña del búnker