Marco
Nada te pr3para para enfrntar una traicion tan de cerca...
El salón principal del búnker se siente helado, pero no es por el aire acondicionado. Es la muerte que ya está flotando en el ambiente. Estoy de pie, justo en el centro de la habitación, con los brazos cruzados sobre el chaleco táctico. A mi lado, Giovanni permanece sentado en su sillón de cuero con el bastón entre las piernas, mirando fijamente hacia la puerta. Adoratta está un paso detrás de mí, derecha como una estatua, con es