Giorgio
—Preparen los vehículos, todos blindados y Matheo —el joven me mira directo a los ojos —. Estemos alerta, no confío en el ruso.
—¡Claro que sí, señor! —responde, es un niño. Pero sabe perfectamente como hacer su trabajo —. El jefe me encomendó que no lo dejara ir solo, parece que tampoco confía en el caballero —niego.
—No lo conocemos de nada, solo se que es el padre biológico de Adoratta, pero jamás lo había visto.
—Entiendo, ya los autos se encuentran preparados Sr. Moretti. Nos march