Alex Donovan y Pablo Farré conversaban en el despacho privado.
—Juro que tengo buenas intenciones, general.
—Jazmín es mi pequeña niña, Alex, he sufrido mucho con Anne, pero no toleraré más que dañen a mis hijas. Aceptaré que te cases con ella, solo porque ella te ama, pero, si tú o Felipe rompen el corazón de mis hijas, juro que será lo último que hagan en la vida.
—No le haré daño.
—Más te vale —sentenció Pablo.
El hombre caminó a ver a Jazmín sentada en la banca del jardín, se acercó con