Anne recibió aquel mensaje de Daniel, lo leyó lentamente, titubeó
«Anne, te veo en el hotel Nápoles en media hora, hay una suite a tu nombre, por favor, debemos hablar»
No sabía que responder, primero no respondió nada.
—¿Anne? ¿Estás bien?
Anne detestó la voz de esa mujer, alguna vez fue una mujer a quien admiraba, pero ahora, Ana Fantori le parecía una arpía hipócrita, aunque fuera la misma reina.
—Estoy bien —dijo con desdén.
—Las invitadas te ven muy seria, se están preguntando si esto es po