—¡Oh, vamos, general, cálmese! Se puede enfermar —dijo al verlo actuando de ese modo.
—¡Te di mi confianza! ¿Es así como me pagas? ¡Seduciendo a mi hija!
—Padre, por favor, ¡Yo lo amo!
Pablo miró a su hija con tristeza.
—¿Y tú, Alex Donovan? Dime, ¿Amas a Jazmín?
Alex tragó saliva, miró a Jazmín tan triste, tan pálida.
—¡Basta, Pablo Farré! Deja de actuar como un maniaco —dijo Clara entrando y haciendo una suave reverencia al rey.
—¡Contesta, Alex! ¿Amas a mi hija o no? ¿La amas tanto par