Felipe cargó al bebé en sus brazos.
—Duerme, mi amor, sigue soñando.
Matías se acurrucó en su pecho, y cerró sus ojos.
—¿Lo harás, o no? —exclamó Leonel severo, Felipe lo miró incrédulo de que no se diera por vencido.
—Papi, ¿Quién es?
Felipe siseó, miró a Leonel con rabia.
—Lo pensaré.
Leonel le miró con rabia y salió porteando la puerta, asustando más a Matías.
—¿Está enojado, papi? Tengo miedo —dijo, lloró.
Felipe negó y lo arrulló en sus brazos, luego durmieron.
Felipe abrió los oj